Nunca he probado un juego que merezca un 1 sobre 10

Nunca he probado un juego que merezca un 1 sobre 10

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Lo nuevo de Ninja Theory, ‘Hellblade Senua’s Sacrifice’, ha estado en boca de todos durante las últimas horas por culpa de ese mal endémico que son las notas de los análisis de videojuegos. Con un Metacritic que lo acerca al notable, el contar con un 1 sobre 10 (nota ahora en proceso de ser rectificada) por parte del periodista y showman Jim Sterling lapidó por completo su media.

Es algo que nunca dejará de sorprenderme porque, por suertudo, inocente o puede que incluso idiota, nunca he tenido la necesidad de calificar a un juego con una nota similar, ya no por evitarse en VidaExtra el categorizar el trabajo de alguien con un simple número, también por creer que, olvidándonos del numerito de marras y llevándolo al terreno de los adjetivos, no creo que ningún juego pueda considerarse una basura casi inservible.

El problema de Hellblade Senua's Sacrifice

Alabado por ser desarrollado por un equipo pequeño y haber alcanzado una calidad técnica y narrativa excepcional, el problema de Sterling con el juego y la consiguiente nota parece haber sido que dejó de recoger un ítem primordial para avanzar y que el posterior guardado automático le impidió finalizar el juego.

Sterling llamó bug a ese hecho y efectivamente lo es, debería haberse limitado el avance del juego y dicho autoguardado para evitar esa situación, pero no es el primer título en el que pasa algo así y, nos pongamos como nos pongamos, lanzar al mercado cualquier tipo de software sin errores es una tarea prácticamente imposible.

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En su análisis se refería a esa situación indicando que el tema de los bugs se nos había ido de las manos y que cada vez era más común eso de “lanzar un juego y arreglarlo después”, de hacer que el usuario final sea el tester gratuito que necesita el equipo para encontrar ese tipo de errores, pero dudo mucho que un desarrollador se arriesgue a una nube de descalificaciones como las recibidas. Simplemente el mundo de los bugs es más complicado de lo que parece desde fuera, y hasta títulos de la talla de ‘Pokémon’ han sufrido problemas similares.

Puedo hablar por mí y mis compañeros de la red Weblogs, no por otros, pero cuando algo así ocurre lo habitual es contactar con otros compañeros para comentar si también les ha ocurrido y, tras ello, con los desarrolladores o el intermediario para hacerles saber el problema e intentar buscar una solución, no sólo para poder seguir avanzando y publicar el análisis (sin ignorar lo que ha ocurrido y dejándolo claro en el texto), también para ayudar a evitar que otros jugadores puedan encontrarse con ello.

Tras la nube de odio levantada, Sterling decidió retirar su vídeo y su nota de Metacritic reconociendo su "error" y advirtiendo que, de no haber encontrado ese bug, su nota habría ido en consonancia de las del resto de medios. No entraré ahí a elucubrar sobre si eso habría sido así, si hay intenciones que van más allá o si es una forma de llamar la atención y generar ruido que, en última instancia, derivaría en más visitas, pero como no es la primera nota que veo en un medio en la que se tacha de basura un juego, no he podido evitar posicionarme sobre ello.

¿Existen los juegos basura?

Puede que sea una cuestión personal, pero el ver un paralelismo entre “juego de 1/10” y “juego basura” es justo lo que me transmite una nota así cuando la veo y, aunque hay muchos factores que podrían llevarnos hasta esa idea, ya sea por errores garrafales, plagios o tener la cabeza más cerca de sacarle el dinero a la gente que de conseguir hacer un buen juego, no creo que el trabajo e ilusión (puede que esto último no en todos los casos) que lleva parir un juego se merezca ese tipo de tratamiento.

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Es tremendamente difícil plantarse a analizar un juego. Puede parecer fácil, pero no se limita a sentarte a jugarlo y dar tu opinión, y aunque ahí entraríamos en el problema de llamar análisis a los artículos subjetivos, siempre he pensado que la opinión y experiencia de otro jugador/miembro de la prensa me parece más interesante y válida que un análisis puramente técnico.

Al fin y al cabo en un análisis busco la opinión de alguien de confianza, lo que en otra instancia podría ser un amigo recomendándote un juego o diciéndote que no lo juegues por una u otra razón. Siempre, y disculpad mi ignorancia si no es así, los análisis de videojuegos tienen un aspecto subjetivo detrás, uno que depende de los gustos, del momento en el que lo juegues y, por descontado, de la calidad del mismo.

Dicho de otro modo, si vengo de jugar a 17 títulos que toman el sistema de coberturas y disparos de un ‘Gears of War’ y el concepto ya me aburre, puede que cite eso mismo al hablar del número 18, pero también cabe la posibilidad de que ese juego naciese de una idea previa al lanzamiento del número 1 y pese a ello la valoración estará acusada por el número de títulos de esa lista que lleve a mis espaldas. No creo que eso lo convierta en un peor juego, sólo en uno más cuya calidad deberá medirse por lo que ofrece. Más claro aún, creo que no puede haber hueco para la rabieta cuando estás valorando el trabajo de otra persona.

Para gustos, colores

Dejemos claro que hay mejores o peores juegos con diseñadores más o menos originales, artistas más o menos destacables y programadores más o menos diestros en eso de picar código, pero me niego a pensar que alguno de ellos lanza un juego con la intención de fastidiar al personal o con otra intención que no sea que su juego venda, llame la atención o acabe gustando a alguien.

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Y ese alguien puedes ser tú, o puede que no, pero calificar su trabajo como basura inservible con un 1 sobre 10 es, a mi parecer, un insulto que ni siquiera merecerían aquellos juegos que, por su baja calidad y la innecesidad de hablar sobre ellos, nunca ocupan portadas, noticias o comentarios en un foro. Títulos que, por no saber o querer ir más allá, simplemente quedan relegados a ser uno más entre la incontable lista de juegos que aparecen al año y rellenan el catálogo de servicios como Steam o Google Play.

Con esto digo que, frente a ese tipo de títulos, lo que debería primar es la ignorancia, eso de valorar con tu atención y tu cartera o la falta de ella. Y no porque lo merezcan, no soy nadie para juzgar eso, si no porque no merece la pena gastar saliva o letras sobre ellos si no es para intentar generar polémica.

¿Puede un triple A con un gran proceso de desarrollo a sus espaldas acabar siendo un mal juego? Claro que sí, no sería el primero ni el último, pero un 3, un 4 o un 5 bastan para dejar claro que un juego no te ha gustado y crees que no merece la pena o que tiene demasiados errores (inevitables o no) para que alguien que confíe en ti se aleje de él. Bajar de ahí, al menos personalmente, me parece entrar en un terreno descalificativo demasiado insultante al trabajo de otras personas.

Desconozco si mi paso por el mundo del desarrollo me ha hecho más endeble frente a ese tipo de prácticas, pero pese a entender las mofas o frustraciones que pueden acabar naciendo tras lanzarse un juego, no creo que en ningún caso sean suficientes para decirle a la cara a alguien que su trabajo es una basura inservible y que no merece la atención de nadie.

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